NOSOTROS
Puertacolor nació mucho antes de fabricar pintura. Nació en conversaciones entre padre e hijo.
Mi papá llevaba más de 30 años en el mundo de la pintura, liderando importantes empresas en el Ecuador, con una trayectoria marcada por grandes éxitos. Yo, por mi parte, lo admiraba mucho, siempre soñé con trabajar a su lado.
Ese sueño comenzó de forma sencilla: regresando de vacaciones, me invito a vender rodillos y accesorios. Visitando clientes, aprendiendo desde abajo y entendiendo cómo se mueve el mercado.
Recuerdo esa etapa como una de las más bonitas de mi vida. No solo estábamos construyendo un negocio, estábamos construyendo un propósito. Mi papá me enseñó que en este sector la calidad no se negocia, que la palabra con los proveedores y el compromiso con los clientes es sagrado.
Cada visita, cada pedido y cada conversación fue una escuela práctica que marcó nuestra forma de hacer empresa.
Con el apoyo de nuestos clientes comenzamos a expandirnos y con lo que habíamos aprendido juntos nació Puertacolor como fabricante: no por casualidad, sino como resultado de años de conocimiento, valores firmes y el deseo de ofrecer una pintura hecha con conección real al mercado.
Hoy, como portavoz, sigo trabajando con esas mismas enseñanzas: hacer las cosas bien, con seriedad, y honrar la historia que empezó mi papá.


